El actuar de un individuo dentro de una sociedad para alcanzar el bien y con ello la felicidad.

La filosofía aristotélica tienen una inminente actualidad puesto que sus ideas fundamentales forman parte de un modo u otro de nuestra realidad, ya que estas han supuesto un antes y un después en la historia, no sólo de la filosofía sino también de la ética o la política. Normalmente pensamos que la filosofía aristotélica se basa en una serie de supuestos, los cuales negaríamos nada más escucharlos, pero si reflexionamos, nos daremos cuanta de que los encontramos presentes día a día en nuestra sociedad.

Aristóteles respecto a la comunidad doméstica, reconoce como naturales las relaciones hombre-mujer, padre-hijo y amo-esclavo, y al reconocer esta naturalidad nos deja ver la superioridad del hombre sobre la mujer, la del padre sobre el hijo y la del amo sobre el esclavo, y esto es algo que se ha vivido desde los orígenes de la humanidad hasta hoy en día, pasando por época de Aristóteles, el cual estableció: “La relación entre el varón y la hembra es aquella en la que por naturaleza el hombre es superior a la mujer, es decir, el hombre domina y la mujer es dominada”. 

Es cierto que hoy en día ante la ley hay una aparente igualdad entre el hombre y la mujer, pero si reflexionamos nos daremos cuenta de que realmente no es así, y para ello sólo tenemos que sentarnos a ver las noticias, nos percataremos de los innumerables casos de violencia de género, de esas mujeres maltratadas sin motivos, que en bastantes ocasiones son asesinadas o simplemente usadas como objetos sexuales y que no denuncian ante la ley para ser acogidas en programas de protección por miedo a que las maten. Por lo que aquí vemos la actualidad del sometimiento de la mujer que viene de antaño.

Otro claro ejemplo de superioridad masculina la encontramos atendiendo a los embarazos. Cuántas mujeres habrán sido despedidas durante su embarazo porque “no les están siendo eficientes a su empresa durante sus meses de maternidad”. Mientras que los hombres ante esta situación los jefes les dan un semanita libre y se reincorporan a su puesto de trabajo y a ellas se le decide despedirlas. La mujer no tiene derecho a disfrutar del privilegio que le acontece  sin perder el puesto de trabajo, ya que está sometida a su empresa y a su jefe. Incluso, algunas empresas han optado por preguntar en las entrevistas de trabajo a las mujeres si tienen intenciones de tener hijos, en cuyo caso, las posibilidades de ser contratadas disminuyen considerablemente.

Encontramos diversas soluciones a este respecto, por un lado, debemos educar más conscientemente a la población en ética y centrarnos menos en el triunfar en la vida, en el obtener nuestros beneficios ya sea económico o un alto standing social a costa del sometimiento o explotación de la mujer laboral. Por otro lado, debemos llevarnos por el dicho popular que dice “No le hagas a los demás o que no quieres te hagan a ti”. O desde un punto de vista religioso: “Ama a tu prójimo”. 

A mi parecer debemos de tener en cuenta a la mujer, ya que a lo largo de la historia han habido casos en los que han tenido una gran importancia, como pueden ser Isabel I, Catalina La Grande, o sin ir más lejos la actual canciller alemana Ángela Merker, ¿Quién es lo suficiente hombre para creerse superior a las mujeres, qué jefe puede considerarse superior a su empleada hasta el punto de dominarla?, las mujeres valen tanto o más que los hombres, son tan capaces y hábiles como ellos, por ello no deben ser sometidas a intimar sus talentos, todos tenemos talentos, y no debe haber nadie que diga lo contrario y los reprima.      

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