¿De qué factores dependen que la adopción de una moneda común por varios países produzca un rendimiento económico positivo en la economía de esos países?

  1. Economías homogéneas para shocks simétricos. Se necesita que los países que formen la Unión Monetaria dispongan de condiciones económicas lo mas homogéneas posibles. De esta forma, con una política monetaria común pueda abordarse la mayoría de los desequilibrios económicos. Paul Krugman sostiene que, la integración económica provoca una divergencia entre países debido a las consecuencias de la concentración de factores en zonas geográficas limitadas.
  2. Flexibilidad de precios y salarios. Dadas las condiciones específicas de cada país, debe existir cierta Flexibilidad que permita ajustar los desajustes económicos vía variación de precios-salarios para la mejora de la competitividad.Ya que el tipo de cambio es una herramienta de ajuste que desaparece con la integración en la Unión.
  3. Movilidad de los factores de producción. Mundell (1961) defiende que es necesario una movilidad total del factor trabajo dentro de la Unión Monetaria, de tal manera que si un país padece desempleo, éste pueda trasladarse a otro país con mayor oferta y mejores condiciones para la búsqueda del equilibrio dentro de la Unión sin necesidad de ajustar los salarios ni el tipo de cambio.
  4. Grado de apertura al exterior de la economía. McKinnon defiende el grado de apertura al exterior de una economía como el principal factor de un área monetaria. Cuanto más abierto es un país al exterior, más dañino puede suponer un sistema de tipos de cambio flexibles en términos de precios internos. Por ello, la estabilización de la tasa cambiaria resulta positiva para la competitividad de la economía interior. Sin embargo, la creación de la UME en este sentido, supone un incremento del comercio entre los países miembros, favoreciendo a las economías de los países.
  5. Grado de diversificación de los productos. Kenen (1969) se refiere a la estructura productiva del país, cuanto más diversificada sea, menos costes tendrá la formación de la Unión. En términos de posibles shock perjudiciales, si la economía de un país depende en gran medida de un solo sector productivo resulta más vulnerable que países que tienen su actividad económica diversificado en diferentes sectores.
  6. Integración financiera. Ingram (1973) propone que en un marco con una suficiente integración financiera, las variaciones de los tipos de interés pueden sustituir el papel de las variaciones de en el tipo de cambio ante desajustes externos. Surge el problema de que los tipos de interés se fijen según los intereses de los países con más poder de negociación.
  7. Integración fiscal. De Grauwe (1975) propone un estudio micro fundamentado sobra la curva de Philips que propone una divergencia en las preferencias gubernamentales crucial a la hora de evaluar el trade off entre inflación y desempleo en el corto plazo. Con una política monetaria común, las políticas fiscales se vuelven trascendentales para tratar de compensar los shocks asimétricos. Sin embargo, es necesario coordinar dichas políticas para que el poder de los Estados en modificarla no termine en condiciones económicas muy diferentes. Para ello, se crea el Pacto de Estabilidad y Crecimiento orientado a coordinar y controlar a nivel europeo las políticas gubernamentales decididas a nivel nacional. Y para favorecer la transparencia se crea el Presupuesto de la UE. En la práctica, como de costumbre, se demuestra que estas medidas son insuficientes y mal ejecutadas.
  8. Homogeneidad de preferencias. De Cooper (1969), defiende la necesidad de establecer un objetivo común dentro de la Unión Monetaria, para que cada país actúe en consonancia y favorecer así el proceso de convergencia.

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