Citamos los siguientes puntos como principios fiscales del liberalismo: 

El principio de legalidad. Un sistema tributario legal, los tributos que se exigían tienen que ser tributos aprobados por un Parlamento, por un procedimiento legal que lo autorice. En contraposición del Antiguo Régimen, quien era el Rey quien los imponía, e incluso las quintas, como tipo de tributo a la fuerza. 

El principio de la generalidad. Se tiene en cuenta el cambio de una sociedad estamental a una sociedad civil donde se supone que se han acabado los privilegios por la condición social, todos los ciudadanos son iguales frente a la ley y deben participar por igual al sostenimiento de la Hacienda pública. Todos los sectores de la actividad economía deben participar en el mantenimiento de la Hacienda. Todos los ciudadanos también, en independencia, del territorio donde vivan; todo relacionado con la idea de unificación del Estado por los liberales. 

El principio de la equidad. Hablamos de que la población debe contribuir al mantenimiento del fisco en proporción a su capacidad de pago, por ejemplo, la situación de los pobres, al no tener riqueza, no debería contribuir ya que no tiene capacidad de pago, no porque pertenezcan a un estamento exento, sino que su capacidad de pago no existe. 

La suficiencia presupuestaria o equilibrio presupuestario, si se elabora un presupuesto, lo que se prevea gastar tiene que ser igual a lo que se ingresa, no se puede gastar más de lo que se ingresa.  

El principio de simplicidad, un menor número de figuras tributarias, al contrario del Antiguo Régimen y su complicidad por los muchos tributos y su escasa capacidad recaudatoria, se propone un sistema con pocas figuras tributarias y, de alta capacidad recaudatoria. 

Principio de neutralidad. El liberalismo propone que los impuestos tienen que ser neutrales con lo que dicta el mercado, es decir, el Estado, con sus figuras tributarias, no debe alterar el Precio de los productos de modo que lleve a un cambio en el comportamiento del consumidor. 

Por último, el principio de la Flexibilidad, un sistema tributario debe adaptarse a la coyuntura económica, los tributos deben de ser lo suficientemente flexible en épocas de crisis para no estrangular a la economía, e igual en épocas de expansión. 

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