Las reformas educativas liberales perseguían los principios de gratuidad, generalidad y responsabilidad del Estado en la enseñanza (Informe Quintana, 1813). Se proponían la igualdad de la ciudadanía, aunque cuando se lleva a la realidad, es con muy pocos recursos por parte del Estado para que ocurra. Lo cierto, desde el punto de vista del presupuestario, el gasto en materia de educación se mantuvo estancado durante todo el período del siglo XIX. Sin embargo, hubo una serie de intentos, los municipios se encargaron de la financiación de la educación primaria, la educación superior quedó en manos del Estado. Por lo que podemos comparar inversión pública vs inversión privada en Gran Bretaña.  

No podemos olvidar en el período del que hablamos, donde se intentaba garantizar la educación masculina, el voto masculino. Existían escuelas para mujeres, aunque en cualquier caso sería una educación secundaria. 

El nivel de alfabetización no mejoró, siendo un 30% frente a un 80% de Gran Bretaña u otros países. Las zonas con renta PER cápita más alta, tienen índices de alfabetización más altos, debido a la relación existente entre ambas, aunque no se puede decir cual afecta más a cuál. La tasa de alfabetización, como hemos dicho antes, es menor en el género femenino que masculino. 

El déficit de capital humano supone un obstáculo a la innovación y la difusión tecnológica. El elemento tecnológico del siglo XIX, es decir, el I+D tan conocido hoy día, se medía viendo el número de patentes (un cuadro más abajo), se trata de un mecanismo nuevo que empezaba a funcionar y que por tanto, no significa que todas las innovaciones se patenten, de hecho, al principio el número fue reducido, aún así, es el indicador que nos puede reflejar la evolución del I+D durante este siglo. 

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